Fuente: CID-Prospects
Algunas conclusiones clave:
· Estas políticas proteccionistas, para cerrarle espacios a China, no necesariamente generarán el nearshoring deseado hacia Estados Unidos o el resto del hemisferio americano.
· Al contrario, motivarían aún más a las empresas estadounidenses a buscar alternativas fuera de China, por ejemplo, Indonesia o Vietnam.
· Las empresas exportadoras de América Latina deben prepararse para un incremento de medidas de defensa comercial, tanto arancelarias como no arancelarias.
· Las empresas deberán centrarse en una constante vigilancia de las políticas comerciales de EE. UU. y ajustar sus estrategias de exportación según los cambios que se implementen.
· La diversificación de mercados debe ser una prioridad: América Latina no puede seguir dependiendo exclusivamente de EE. UU. como su principal socio comercial.
· Los mercados de Asia, Europa y África también ofrecen posibilidades de expansión, que las empresas deben explorar de manera activa.
Intro
Con el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos el 20 de enero de 2025, su ya conocida política comercial «America First Trade Policy» ha sido reforzada con un enfoque aún más proteccionista. Esta visión busca priorizar los intereses económicos de EE. UU. mediante barreras comerciales más estrictas, revisiones y renegociaciones de Tratados de Libre Comercio (TLCs), incluso el de la OMC, medidas de defensa comercial más agresivas, medidas de seguridad nacional, por tecnología y propiedad intelectual, tratamiento a China, aceros y aluminio, incluso fentanilo y migraciones. A pesar de los retos que esta política plantea para las empresas exportadoras/importadoras de América Latina, también existen oportunidades para adaptarse al nuevo orden comercial global que Trump propone.
“America First Trade Policy” y el Refuerzo al Proteccionismo
La esencia de la estrategia comercial de Trump sigue siendo clara: buscar la autosuficiencia económica de EE. UU., reducir los déficits comerciales y proteger la industria local. Para lograrlo, su gobierno anunció tomará medidas como la imposición de aranceles, cuotas y restricciones comerciales, especialmente, sobre productos importados que compiten con la producción nacional.
En la práctica, esto se traduce en un fortalecimiento de las medidas de defensa comercial, como antidumping y medidas compensatorias, diseñadas para proteger a los productores estadounidenses de lo que consideran prácticas desleales de comercio. Este enfoque no solo afecta directamente a las economías que compiten con EE. UU., sino que también altera los flujos de comercio mundial al generar desviaciones de comercio por elusión a esas medidas.
Para América Latina, donde el comercio con Estados Unidos es crucial, la nueva política comercial podría significar tanto desafíos como oportunidades. En sectores clave como la agricultura, la minería y la manufactura, los aranceles y las restricciones a la importación pueden encarecer los productos latinoamericanos en el mercado estadounidense, disminuyendo su competitividad. Sin embargo, las empresas de la región deben estar preparadas para enfrentar esta realidad y adaptarse rápidamente.
Indonesia y Vietnam como Alternativas a la Guerra Comercial EE.UU-China
Uno de los fenómenos más interesantes que CID-Pro considera se acentuarían con esta «America First Trade Policy» sería el de las desviaciones de comercio, especialmente a raíz de las tensiones comerciales entre EE. UU. y China. Las políticas proteccionistas de Trump, para cerrarle espacios a China, no necesariamente generarán el nearshoring deseado deseado hacia Estados Unidos o el resto del hemisferio americano. Al contrario, motivarían aún más a las empresas estadounidenses a buscar alternativas fuera de China, especialmente, en países del sudeste asiático con atractivas condiciones económico-comerciales y de inversión, como Indonesia o Vietnam.
Este fenómeno abrirá nuevas oportunidades para los exportadores latinoamericanos, que pueden ver en esta nueva dinámica una posibilidad de ampliar sus mercados, aprovechando estas reconfiguraciones en las cadenas de valor del comercio.
En el caso Indonesia, su joven población y su floreciente clase media, contribuyen a crear una mano de obra y una base de consumidores considerables, lo que la convierte en uno de los lugares de inversión y desarrollo exportador más atractivos del Sudeste Asiático.
Por su parte, Vietnam posee un gran mercado de consumo en expansión y un vibrante panorama manufacturero respaldado por una mano de obra joven y abundante. Ha captado inversiones significativas y ha incrementado su presencia en mercados globales.
En este panorama, las empresas latinoamericanas deben estar alertas a estas nuevas reconfiguración de la cadena de suministro global y rediseñar sus estrategias para posicionarse para aprovechar estos cambios y las oportunidades que se deriven.
Renegociación de TLCs: Nuevas Oportunidades para Latinoamérica
Otro aspecto clave de la política comercial de Trump será la renegociación de tratados comerciales bilaterales. Si bien su administración ha mostrado preferencia por acuerdos más restrictivos y menos multilateralismo, las renegociaciones de TLCs pueden ofrecer una vía para que las empresas latinoamericanas obtengan mejores condiciones de acceso al mercado estadounidense.
En el caso de Colombia y otros países de la región, es fundamental estar preparados para estas renegociaciones. Las empresas deben abogar por cláusulas que les permitan beneficiarse de una mayor competitividad en sectores estratégicos como la agricultura, la minería y la energía. Además, el enfoque de Trump hacia acuerdos bilaterales podría permitir que países con fuertes lazos comerciales con EE. UU. obtengan acceso preferencial a mercados clave, si logran negociar acuerdos específicos que alineen sus intereses.
La clave estará en una diplomacia comercial activa y multidireccional, que no solo busque la revalidación de los TLCs existentes, como el de EEUU, sino también la apertura de nuevos mercados, v.gr. en Asia, a través de acuerdos más personalizados, que favorezcan a sectores clave de la economía latinoamericana.
Medidas de Defensa Comercial: Aumento Predecible
Frente a un EE. UU. más proteccionista, las empresas exportadoras de América Latina deben prepararse para un incremento de medidas de defensa comercial, tanto arancelarias como no arancelarias. Las barreras comerciales más allá de los aranceles, como las medidas antidumping, las cuotas de importación y las regulaciones técnicas, pueden convertirse en obstáculos significativos para las exportaciones latinoamericanas.
El bloque estadounidense podría optar por estas medidas para proteger sus industrias clave, lo que podría llevar a un encarecimiento de productos latinoamericanos y, en consecuencia, a la pérdida de competitividad en el mercado estadounidense. En este escenario, es posible esperar una respuesta más proactiva de los gobiernos latinoamericanos, para adoptar más medidas de defensa comercial frente a prácticas comerciales desleales desde China al invocar las normas de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
En este contexto, las empresas deberán centrarse en una constante vigilancia de las políticas comerciales de EE. UU. y ajustar sus estrategias de exportación según los cambios que se implementen. Esto incluye adaptarse a nuevas normas regulatorias, revisar los costos de producción y explorar nuevas rutas comerciales para reducir la dependencia del mercado estadounidense.
Oportunidades en la Diversificación y la Innovación
Aunque el “America First Trade Policy” representa un reto claro para los exportadores latinoamericanos, también abre puertas a nuevas oportunidades si se toman decisiones estratégicas. La diversificación de mercados debe ser una prioridad: América Latina no puede seguir dependiendo exclusivamente de EE. UU. como su principal socio comercial. Los mercados de Asia, Europa y África también ofrecen posibilidades de expansión, que las empresas deben explorar de manera activa.
Además, la innovación será clave. Para enfrentar las barreras que se imponen a productos latinoamericanos, las empresas deben incrementar su competitividad en términos de calidad y tecnología. Esto implica, entre otras, un mayor del Trade Finance como herramienta de apalancamiento para invertir en modernización de procesos, mejora de productos y nuevas líneas de negocios. El gran reto será mantenerse competitivos, no solo en EE. UU., sino en mercados globales.
Conclusiones
El regreso de Trump a la Casa Blanca con su renovada política comercial «America First Trade Policy» marca un giro significativo en las relaciones comerciales internacionales. Las empresas de Colombia y América Latina se enfrentan a un panorama desafiante de aranceles, barreras comerciales y nuevas negociaciones de TLCs. Sin embargo, también tienen ante sí la oportunidad de adaptarse, diversificar sus mercados y aprovechar las desviaciones comerciales globales.
La clave será una estrategia integral que combine la diversificación de mercados, la innovación en productos y la protección de intereses comerciales mediante una activa diplomacia comercial. Solo así las empresas latinoamericanas podrán prosperar en un entorno global cada vez más complejo y competitivo.
La clave para prosperar en este nuevo orden global será anticiparse, adaptarse y aprovechar las oportunidades que surgen en un mundo multipolar.
En CID-Pro Consulting, estamos comprometidos con ayudar a nuestros clientes a navegar este entorno complejo, proporcionando análisis estratégicos y soluciones adaptadas a sus necesidades.
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