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La Corte Suprema asesta un duro golpe a la guerra comercial de Trump

La Corte Suprema de Estados Unidos propinó el viernes un severo revés a la política comercial emblemática del presidente Donald Trump, al dictaminar por 6 votos contra 3 que los amplios aranceles globales impuestos bajo poderes de emergencia son ilegales. Esta decisión histórica afecta el núcleo de la agenda económica de Trump y pone en riesgo gravámenes que la administración sostiene que generan 900.000 millones de dólares anuales.

En una inusual muestra de independencia judicial, el presidente del Tribunal, John Roberts, lideró una mayoría que incluyó a los tres jueces liberales de la Corte junto con dos magistrados designados por Trump —Amy Coney Barrett y Neil Gorsuch— para rechazar el uso sin precedentes de la International Emergency Economic Powers Act (IEEPA) como fundamento para imponer aranceles. Solo los jueces Clarence Thomas, Samuel Alito y Brett Kavanaugh votaron en disenso.

El razonamiento del Tribunal fue inequívoco: “Nuestra tarea hoy es decidir únicamente si la facultad de ‘regular… la importación’, conferida al Presidente en la IEEPA, incluye la potestad de imponer aranceles. No la incluye”. La mayoría subrayó además que, en los “casi cincuenta años de existencia” de la IEEPA, ningún presidente la había invocado para establecer aranceles, y mucho menos con la magnitud y alcance observados en este caso.

El alcance de la derrota

 El impacto del fallo es amplio, pues cubre la gran mayoría de los aranceles impuestos por Trump durante su segundo mandato. Esto incluye todos los gravámenes anunciados en su polémico “día de la liberación” el pasado abril —cuando provocó semanas de turbulencia en los mercados financieros al amenazar a la mayoría de los socios comerciales de Estados Unidos— así como los aranceles posteriores aplicados a China, Canadá y México en relación con las importaciones de fentanilo.

La decisión constituye “la primera derrota significativa de Trump ante la Corte” y representa el primer desafío plenamente argumentado a su autoridad que la administración pierde desde que retomó el poder en enero de 2025. El fallo contradice directamente la afirmación de Trump de que poseía una autoridad ejecutiva casi ilimitada en materia comercial, obligándolo a enfrentar límites constitucionales que reiteradamente había ignorado.

No obstante, la sentencia no afecta los aranceles impuestos a sectores específicos como metales, semiconductores y automóviles, que fueron adoptados bajo otras bases legales.

La respuesta desafiante de Trump

 Fiel a su estilo, Trump reaccionó con abierta confrontación y promesas inmediatas de represalia. En una conferencia de prensa vespertina, calificó la decisión como “profundamente decepcionante” y afirmó sentirse “avergonzado de ciertos miembros de la Corte”.

Más relevante aún, anunció su intención de eludir el fallo mediante la imposición de un “arancel global” del 10% utilizando la Trade Act de 1974, que permite al presidente establecer restricciones a las importaciones por hasta 150 días. “Se utilizarán otras alternativas para reemplazar las que la Corte rechazó incorrectamente”, declaró. “Tenemos alternativas, grandes alternativas; podría ser más dinero, vamos a recaudar más dinero”.

Cuándo entra en vigor el fallo

 La decisión de la Corte Suprema entra en vigor de inmediato, lo que significa que la base legal para los aranceles de emergencia queda eliminada desde el viernes. Sin embargo, su implementación práctica plantea interrogantes complejos que aún no han sido resueltos.

En particular, la Corte no abordó si el gobierno estadounidense deberá reembolsar los miles de millones de dólares recaudados mediante estos gravámenes ahora declarados ilegales. El juez Brett Kavanaugh destacó esta incertidumbre en su voto disidente al señalar: “La Corte no dice nada hoy acerca de si, y en tal caso cómo, el Gobierno debería proceder a devolver los miles de millones de dólares que ha recaudado de los importadores”.

El sector empresarial reaccionó de inmediato exigiendo devoluciones. La Cámara de Comercio de Estados Unidos y la National Retail Federation solicitaron el reembolso de los aranceles pagados, con más de 130.000 millones de dólares potencialmente en juego.

Reacción del mercado y consecuencias políticas

 A pesar de la trascendencia del fallo, los mercados financieros reaccionaron con relativa calma. El índice del dólar cayó apenas un 0,1%, mientras que el S&P 500 y el Nasdaq registraron avances de 0,4% y 0,8%, respectivamente. Analistas señalaron que la respuesta moderada indicaba que el desenlace era “ampliamente esperado” y que la administración había tenido tiempo para planificar su reacción.

La decisión también se produce en un contexto de creciente resistencia en el Congreso frente a la política comercial de Trump. A comienzos de la semana, la Cámara de Representantes votó para revocar los aranceles impuestos a Canadá, con seis republicanos sumándose a los demócratas en una inusual muestra de desacuerdo bipartidista.

Implicaciones constitucionales

 El fallo representa una reafirmación clave de principios constitucionales, en particular del poder exclusivo del Congreso para establecer impuestos y regular el comercio exterior. Como señalaron algunos análisis, demuestra que “incluso los jueces conservadores solo tolerarán hasta cierto punto los ataques a las normas legales y constitucionales”.

La decisión también debilita uno de los principales argumentos jurídicos de Trump —que la amplia autoridad ejecutiva en materia arancelaria estaba justificada por la inacción del Congreso—, en momentos en que el Legislativo parece estar recuperando protagonismo en política comercial.

Perspectivas futuras

 Aunque Trump ha prometido adoptar medidas alternativas, sus opciones parecen más limitadas de lo que su retórica sugiere. La Trade Act de 1974 solo permite aranceles temporales, y otras bases legales no ofrecen el alcance amplio que pretendía justificar bajo poderes de emergencia.

El fallo modifica de manera sustancial el panorama de la política comercial estadounidense, obligando a la administración a actuar dentro de los límites constitucionales que durante largo tiempo había desatendido. Queda por verse si Trump logrará implementar con éxito su estrategia alternativa de aranceles, pero la decisión del viernes constituye, sin duda, un golpe significativo a sus aspiraciones de continuar la guerra comercial.

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